Herramientas en línea para escribir (en español)

Aunque tengamos en Google la excusa perfecta para dejar de memorizar todo (incluidas las reglas de ortografía y gramática), para mayor gloria de la pedagogía moderna, y comportarnos como verdaderos estúpidos, la red de redes nos proporciona algunas herramientas para minimizar nuestra creciente ignorancia lingüística.

Diccionarios

De los diccionarios que rondaban por mi casa cuando yo era pequeño (el Moliner, el Casares, el Corominas y el de la RAE, maravillosos todos ellos) el único que ha trascendido a la era digital es el diccionario de la RAE. Antes de continuar, me gustaría comentar algo sobre estos diccionarios.
El María Moliner, por ejemplo, documentándome para esta entrada he descubierto que la segunda edición es una farsa y que la buena es la primera (anterior a 1998), que en el momento actual solo podréis conseguir en librerías de viejo. Tenéis más información sobre el litigio de los herederos de Moliner aquí.
El Julio Casares era el preferido de los fanáticos de los crucigramas (esos sudokus con letras que aparecen en los periódicos) ya que se subtitulaba “de la idea a la palabra, de la palabra a la idea”. En las dos primeras partes de este diccionario, venían agrupadas las palabras por familias ideológicas. La tercera era como un diccionario tradicional. Una verdadera joya.
El Corominas es un diccionario etimológico, fundamental para adentrarse en el origen de las palabras. Haciendo un símil con el metamorfismo, la etimología sería como el protolito de la palabra.

Pero volvamos al diccionario de la Real Academia. Nos podrá gustar más o menos la política lingüística de la RAE, que últimamente le ha dado por aceptar fuertísimo o pobrísimo como correctas (cuando de toda la vida se ha dicho fortísimo y paupérrimo, una sutil manera de reconocer paletos), o por “simplificar” la acentuación de solo o los demostrativos.

Nos podrán parecer graciosas o anticuadas las definiciones de ciertos minerales

Nos podremos entretener encontrando palabras imposibles de escribir, como ésta, pero es el diccionario oficial. Además tiene excelentes herramientas en línea. Vamos a ver algunas:

1. El diccionario propiamente dicho. Se puede acceder a él directamente escribiendo en la barra de direcciones de nuestro navegador drae22.rae.es/”palabra que desea consultar”.
2. Una cuenta de Twitter bastante activa y que todos deberíamos seguir (@RAE). En sus tuits nos podemos enterar de las diferentes herramientas que tiene la RAE o podemos resolver dudas lingüísticas

3. Diccionario panhispánico de dudas, donde vienen recogidas las dudas más comunes sobre fonografía, morfología, sintaxis o lexicosemántica. Lo tenéis todo explicado aquí.

Lo único que echo en falta en la RAE es un diccionario de sinónimos, para eso hay que recurrir a WordReference (por ejemplo).

Para acabar esta sección, seguro que muchas veces os ha pasado que sabéis el significado de una palabra, pero esta no os sale ni para atrás. Y os quedáis como colgados a la espera de que se encienda una lucecita y aparezca en vuestra mente la palabrita en cuestión. Me pasó una vez con el nombre colectivo que se da a las islas del Atlántico norte. Estuve toda una noche de marcha sin decir ni pío, hasta que en un momento dado, horas después, solté: Macaronesia. Y ya volví en mí.

Para que no os pase esto, os recomiendo lo que se llama diccionario inverso: pones un vocablo y el susodicho te devuelve términos en los que en su definición aparece la palabra buscada. El mejor es el DIRAE. Pero no es infalible, por Macaronesia no viene nada; o, mejor dicho, por archipiélago no viene Macaronesia.

Corpus

Los corpus son bases de datos con infinidad de textos auténticos que nos dan información real sobre el uso de un idioma. Nos ayudan a resolver dudas que no aparecen aclaradas en diccionarios o gramáticas, como por ejemplo:

  1. Colocaciones o palabras que suelen ir juntas.
  2. Frecuencia de uso de las expresiones.
  3. Régimen preposicional de un verbo.

De todos los corpus que existen, os recomiendo el CREA, el Corpus del Español y el Corpes XXI.

Por poneros un ejemplo de uso. Al principio de esta entrada escribí: “… el único que ha trascendido a la era digital es…”, y tenía la duda de si la preposición que debía usar era “a”, “en” o ninguna. Escribí trascendido en el CREA y le pedí que me mostrara las agrupaciones:

trascender

Vemos que la agrupación más común es con la preposición “a”.

Consejos para escribir

Además de herramientas que nos facilitan la escritura, existen numerosas fuentes que nos aconsejan las mejores estrategias para escribir de manera que seamos más leídos. A continuación os pongo algunos enlaces para que os entretengáis:

  1. 6 secretos de escritura Web que todo desarrollador de eLearning debe saber
  2. El Arte de Saber Escribir: 10 Consejos para una Escritura Fácil de Leer
  3. 10 consejos sobre redacción de textos en internet
  4. Trucos para escribir en internet de manera profesional
  5. Doce reglas gramaticales en las que solemos meter la pata
Un par de herramientas off-line

Para terminar, quisiera recomendar un par de útiles “desconectados”, algo a lo que antiguamente llamaban libros. Los dos son del mismo autor (Daniel Cassany) y están publicados por la misma editorial (Anagrama) en la misma colección (Argumentos). El primero se titula “La cocina de la escritura” y el segundo “En_línea. Leer y escribir en la red“. En ambos encontraréis grandes consejos para escribir correctamente y otras herramientas útiles.

Espero que os aya-haya-halla resultado útil, porque-por que-porqué-por qué la corrección en la escritura dice mucho de vosotros.

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